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Flores de Bach para la menstruación

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     Dos de las fases de la menstruación pueden considerarse “abiertas”, volcadas hacia el exterior. Son la fase de la Doncella y de la Madre, según la terminología de Miranda Gray. Corresponden con los días posteriores al final del sangrado y con la ovulación. Son momentos en los que nos interesa más el mundo a nuestro alrededor. Salir, hacer deporte, ir de compras, quedar con gente, ayudar a los demás con sus problemas… Es un tiempo de mayor actividad social, por decirlo de algún modo. Pero a veces tenemos tantas ganas de ayudar que podemos inmiscuirnos en lo que no nos importa. Tenemos tanta energía que los demás nos parecen lentos.
En cambio, las fases de la Hechicera y la Bruja, la semana premenstrual y la menstruación propiamente dicha, son fases también muy activas, pero en las que el objetivo se vuelve hacia el interior de nosotras mismas, nos ocupamos más de nuestros intereses, preocupaciones, nuestro cuerpo empieza a ir a un ritmo más lento preparándose para el descanso del sangrado, aunque nuestra mente casi nunca le acompaña. Nuestra más pura esencia femenina nos pide atención, y nuestra cabeza y el mundo nos exigen el mismo ritmo. Esto crea tensiones que a veces se traducen en malhumor y dolores físicos.
Todas las etapas conllevan unos rasgos determinados de humor que pueden afectarnos si tratamos de ir en su contra. Conocer el ritmo, las características de cada fase y ver cómo nos afectan y cómo reaccionamos personalmente es lo que nos ayudará a reconciliarnos con nuestra menstruación. En esto pueden ayudarnos terapias como la homeopatía o las Flores de Bach, de las que prometí hablaros, porque es lo que conozco de primera mano. Lo que aquí os cuento es lo más básico. Son características típicas. No tienen por qué darse todas a la vez (menos mal, uf). A veces se solapan o reconocemos en nosotras algo que aquí no aparece. Cada mujer es única y sus períodos también.
Ten en cuenta que esto no es más que una guía elemental. Para tratar una combinación de síntomas o si quieres saber algo más que aquí no aparece, ponte en contacto con algún terapeuta floral (también puedes contactar conmigo, si quieres)


DONCELLA / VIRGEN / FASE DINÁMICA
Es el período de mayor energía. Surge en la fase anterior, sobre todo si permites que tu cuerpo, mente y emociones descansen y se recuperen. Es el renacimiento de nuevas energías y entusiasmo. El cuerpo recupera vitalidad, los pensamientos son más claros, tenemos más concentración y atención al detalle. Estamos preparadas para empezar nuevos proyectos y sentimos el impulso de ponernos en acción. Debemos tener cuidado de no empezar nada sin pensar o antes de tiempo como consecuencia de ese exceso de entusiasmo (Impaciencia). Es la fase más productiva. Te sientes más independiente y más fuerte. Notamos más energía y nos orientamos al mundo exterior. Tenemos más ganas de divertirnos.
Te liberas del ciclo procreativo y te centras en tu propio ser. Tienes confianza en ti misma, te sientes muy capaz de afrontar desafíos, pero puedes caer en un exceso de confianza y tomar decisiones sin consultar (Impaciencia, Verbena) o creer que llevas la razón en todo (Vid, Verbena) Estar tan centrada en tus propias necesidades puede dar a los demás la sensación de que eres fría e insensible (Violeta de Agua). Es un período lleno de entusiasmo y ansias de vivir, optimismo.
Le das más importancia al éxito y los resultados. Podemos volvernos exigentes, impacientes y frustrarnos si nuestro entorno no sigue el ritmo que necesitamos o si consideras que hay una falta de acción, avances o resultados (Impaciencia). Intentas arreglar todo y ayudar a los demás para que las cosas se hagan “bien” y cuanto antes (Impaciencia, Agua de Roca). Si trabajas sobre varios proyectos a la vez, puedes ir alternando y repartir esas prisas.

MADRE / FASE EXPRESIVA
Es el momento en torno a la ovulación. Empiezas a prepararte para la abnegación que caracteriza a la maternidad y pierdes interés por tu propia persona. Tus deseos y necesidades se vuelven menos importantes y te sientes más volcada a ayudar y cuidar a los demás, que se acercan a ti buscando ayuda y apoyo. Nos sentimos más empáticas y conscientes de las necesidades de los demás. Puedes apoyar, animar y ayudar a los que te rodean. No nos sentimos atacadas por las opiniones ajenas y a la vez somos capaces de señalar errores y defectos ajenos con delicadeza y siendo comprensivas. Como contrapartida, puedes volverte demasiado generosa, de manera que los demás se acaben aprovechando de ti (Centaura). No tienes tiempo para ti porque estás más pendiente de los demás (Achicoria, Centaura). Al no satisfacer tus propias necesidades, se va creando en tu interior un sentimiento de frustración (Centaura).
Pero, a la vez, puedes sentirte culpable por no hacer algo por los demás (Pino).
Tenemos más capacidad para asumir responsabilidades y crear nuevos proyectos e ideas o impulsar los que ya existen. Esta fase te da seguridad en ti misma e incrementa tu autoestima. Sin embargo, podemos asumir demasiado trabajo o responsabilidades por ayudar a los demás (Olmo, Achicoria, Centaura)

HECHICERA / FASE CREATIVA
Suele ser la etapa más difícil. Hay mucha energía activa, pero se dirige hacia el interior. Tu mente está hiperactiva. Pero disminuye la resistencia física y estás más cansada. Esa necesidad de actuar no se ve acompañada por el cuerpo, hay variaciones entre una energía más activa y otra más lenta que a su vez conlleva cambios de humor (Escleranto). Esto puede provocarte enfados, frustración, irritabilidad, intolerancia y hasta rabia y agresividad (Haya). Tenemos sensibilidad extrema a las críticas (Achicoria, Nogal), así como una severa autocrítica interna (Agua de Roca), necesidad de estar en lo cierto y que los demás te lo digan (Alerce, Cerato), emociones y sentimientos muy profundos. A medida que avanza la fase, el mundo interior se vuelve más fuerte y pueden salir a la luz emociones no resueltas (Rescue, en un primer momento). También podemos sentir un fuerte impulso de efectuar cambios. Se generan unas energías tremendas que especialmente hacia el final de la fase pueden volverse una explosión de creación o destrucción. Si canalizas y controlas esa energía, la puedes encauzar hacia un uso creativo. Puedes notar que algunas circunstancias que te resultan tolerables el resto del mes se vuelven de pronto intolerables y molestas (Haya). En nuestro interior está la causa subyacente de esas reacciones. Puedes sentir, incluso, agresión y ansiedad basadas en miedos arraigados (Mímulo, Álamo Temblón).

BRUJA / ANCIANA SABIA / FASE REFLEXIVA
Durante estos días no se puede seguir el ritmo del resto del mundo, tienes menos energía física. Te sientes pesada, hinchada, somnolienta, te cuesta concentrarte. El cuerpo pide descanso para recuperar y renovar las energías que necesitamos para el nuevo ciclo. Todo nos cuesta más esfuerzo. Cuando pasamos por alto estas necesidades, nos invade la irritabilidad, la frustración, incluso la ira, de una manera más fuerte que en la fase anterior (Haya). Es momento para descansar, alejarse del mundo y frenar el ritmo. Todo te da igual. Tienes sensación de desconexión, falta de interés (Clemátide), introspección y aislamiento emocional y lo que más apetece es la soledad (Violeta de Agua). Las emociones están a flor de piel y la extrema sensibilidad y empatía hacen que el mundo exterior se vuelva casi insoportable. Como consecuencia, puede que te sientas indiferente a las necesidades y preocupaciones de los demás y a sus ideas y proyectos. Si tienes opción, trata de posponer citas y tareas a otro momento.
Tampoco nos parecen importantes nuestras ambiciones, nos falta motivación y nos abruma el impulso de dejarlo todo (Rosa Silvestre) y no nos sentimos capaces de defender nuestras ideas y opiniones, estás tan cansadas que no te opones a nada (Rosa Silvestre, Hojarazo) y es más fácil dejarnos arrastrar a proyectos y decisiones que no encajan con nosotras (Nogal).

Flores de Bach para mujeres. Introducción

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Edward Bach fue uno de esos hombres que a pesar de su corta vida cambió el mundo. Nos ofreció una nueva visión sobre la enfermedad y un planteamiento revolucionario sobre la forma de sanar.
Formado como médico, se dio cuenta de que los tratamientos sólo se aplicaban a los síntomas, sin tener en cuenta a la persona, su entorno, sus sentimientos, sus pensamientos. Al ver cómo la gente volvía a su consulta con enfermedades recurrentes o con otras nuevas, pensó que la clave era tratar a la persona en su conjunto. Quería curar enfermos, no enfermedades. Comenzó a trabajar como bacteriólogo y descubrió que en el aparato digestivo de enfermos crónicos viven unas bacterias que no se encuentran en la gente sana. Con ellas, comenzó a elaborar vacunas. Estas tuvieron mucho éxito, pero aún producían malestar en los pacientes, por lo que decidió seguir investigando con la idea de encontrar un método de curación que no produjera dolor ni tuviera efectos secundarios o contraindicaciones. Diagnosticado de un tumor y con una esperanza de tres meses de vida, se recluyó en su laboratorio, trabajando sin parar para encontrar ese método con el que soñaba. Se recuperó y comenzó a trabajar como bacteriólogo en el Hospital Homeopático de Londres, donde tuvo su primer contacto con esta terapia. Inmediatamente, se sintió identificado con la forma de concebir la medicina de Hahnemann, el creador de la homeopatía: para que se restablezca plenamente la salud, hay que tratar al paciente, no a la enfermedad. Elaboró nuevas vacunas, dividiendo las bacterias encontradas en siete grupos y tratando de encontrar similitudes psicológicas en cada grupo de personas. De esta forma, describió siete perfiles psicológicos. Comenzó a plantearse si no sería el estado de ánimo de la persona lo que provocaría la enfermedad, en contra de la idea establecida de que la enfermedad acababa causando estragos anímicos en el paciente: sentirse enfermo puede llevar a una persona a la rabia, la depresión, la tristeza, etc. Bach siguió sus propias teorías, realizando estudios con sus pacientes y descubrió que al tratar determinados estados de ánimo, se favorecía la curación física. Sin embargo, acabo separándose de la corriente homeopática en un aspecto fundamental. Esta se basa en la hipótesis de que lo similar cura lo similar. Sin embargo, Bach se cuestionaba cómo era posible revertir un estado de odio (por ejemplo) creando o inoculando más odio. Este es el principio de las vacunas. El cuerpo reconoce el virus y se prepara para luchar contra él, creando anticuerpos apropiados que se reactivan cada vez que el mismo virus vuelve a aparecer. Pero eso es una lucha constante, y tener en el interior el germen de estados anímicos negativos. Bach creía que la mejor manera de combatir un mal no es con otro mal, sino con el bien. La oscuridad desaparece ante la luz, un defecto se curará desarrollando la virtud contraria. Para eliminar el odio, hay que dejar paso al amor. Para superar una depresión, hay que recuperar la alegría de vivir… Este planteamiento es totalmente novedoso y se lo debemos a él.
Otra idea clave es que la enfermedad no se origina en el cuerpo. El mal físico surge de un desequilibrio entre el alma y la mente, el espíritu y la personalidad, entendida esta como compendio de nuestra forma de ser, nuestra herencia cultural y entorno social. En ocasiones se produce un conflicto entre lo que nuestra alma pide y nuestra personalidad ofrece. Por explicarlo con un ejemplo, el alma quisiera perdonar y la mente dice que no, porque ha aprendido que ciertas ofensas no se perdonan o porque el orgullo lo impide. Ese conflicto nos desequilibra de tal forma que si no se reconoce y detiene a tiempo, acaba reflejándose en el cuerpo. En palabras de Bach, la única forma de curarnos de las enfermedades es descubrir en nosotros el estado de ánimo negativo que llevamos dentro y liberarnos de él, no luchando en su contra, sino potenciando la virtud opuesta. Esta cualidad es la que desarrolla la Esencia Floral correspondiente, devolviendo el equilibrio o restableciendo la conexión perdida entre el alma y la mente.
Siendo un médico con éxito profesional y gran prestigio, a sus 43 años cerró su consulta y se trasladó a vivir a Gales con la intención de buscar en el campo remedios naturales para las diferentes enfermedades. A través de su intuición y sus múltiples paseos por el campo, fue descubriendo diversas flores que probaba incluso él mismo para conocer sus propiedades. Creó un método propio para preparar las esencias extraídas de dichas flores a través del agua y el sol. A este respecto, habría que hacer referencia a las investigaciones de Masaru Emoto, plasmadas en su libro Mensajes del Agua, en la que demuestra cómo el agua absorbe y se ve influenciada y hasta modificada por las energías circundantes. Hay unas fotos espectaculares de cristales de agua sometidos a la vibración de diferentes tipos de música, incluso de palabras como ODIO, AMOR, PAZ. Os animo a echarle un vistazo. Con este trabajo, se validarían las esencias florales, pues el agua absorbe la vibración de la planta, transformándose. Al tomarla, estás adquiriendo esa vibración, y permitiendo que el agua de tu cuerpo también varíe en esa medida.
Bach identificó doce estados de ánimo y sus flores correspondientes, a las que llamó los Doce Sanadores. En posteriores investigaciones, añadió nuevos remedios, los Cuatro Ayudantes, puesto que los primeros remedios no siempre funcionaban. En los siguientes años, completó su corpus de Remedios Florales, hasta los 38 que conocemos, más el Remedio de Rescate.
La Terapia Floral es, pues, un método de sanación holístico, que contempla a la persona en su conjunto, emociones, pensamientos, influencia del entorno, afecciones físicas. Se enfoca en revertir determinados estados de ánimo para que se produzca la sanación total, a nivel psicológico y, en consecuencia, físico también cuando sea necesario. Es un método suave, indoloro, al alcance de todos, sin efectos secundarios ni contraindicaciones, adaptado a cada persona, contemplando la singularidad de cada uno de nosotros. Y es aplicable también en niños y animales con excelentes resultados.
¿Y por qué os cuento todo esto? Porque es una ayuda que tenemos a nuestro alcance para superar esos momentos difíciles en la vida. Y porque también son muy útiles en las distintas fases de la menstruación, en la menopausia, el embarazo… Tenemos unas grandes aliadas en las Flores, que pueden librarnos de dolores y angustias y evitarnos otro tipo de pastillas.
Sirva esto como introducción. Iré publicando posts explicando cómo usarlas en cada fase del ciclo. Aunque lo que haré será dar unas indicaciones generales. Si quieres tomarlas, lo mejor es acudir a un terapeuta que haga un preparado acorde a tu personalidad y tus circunstancias. Solo entonces se puede garantizar la efectividad. Para cualquier duda o consulta, ya sabéis cómo poneros en contacto conmigo.