Archivo de la categoría: Voces apagadas

¿Feliz? Día ¿Internacional? de la Mujer

Estándar

Empiezo a estar harta de tanta felicitación. Lo primero porque no me parece que sea un día feliz. Y mucho menos, internacional.
Hoy no nos reunimos las mujeres para regodearnos de lo altas, guapas e inteligentes que somos. Hoy recordamos con tristeza y horror a las 146 mujeres muertas y las 71 heridas en el incendio de la fábrica de camisas Triangle Shirtwaist de Nueva York. Mujeres dedicadas a trabajar 9 horas diarias por un sueldo insignificante, la mayoría, jóvenes e inmigrantes. Mujeres con escasos derechos que empezaban a removerse y a reivindicar algo más. Mujeres que eran encerradas durante las horas de trabajo para que no organizaran ninguna revuelta ni salieran a la calle a manifestarse, y que por eso no pudieron escapar del incendio. Y murieron encerradas, quemadas, gracias a la visión previsora del dueño de la empresa. A partir de esa desgracia, se realizaron cambios legislativos en las normas de seguridad y salud laboral y se creó el Sindicato Internacional de Mujeres Trabajadoras Confeccionistas. Dos grandes pasos surgidos de una gran desgracia. ¿Es motivo de felicitación? Más bien, de homenaje, digo yo.
Tampoco me parece un día “internacional” cuando hay tantos cientos de países en los que la mujer sigue siendo ninguneada, golpeada, violada, explotada, secuestrada, azotada, mutilada, asesinada impunemente. Cuando aún siguen muriendo mujeres (y hombres) en cochambrosas fábricas de ropa en países pobres donde los dueños de las cadenas de ropa pagan menos impuestos y, por supuesto, menos sueldos, para que así sus cuentas se llenen más y sus beneficios sean cada año mayores. ¡Qué orgullo salir en la lista de los hombres más ricos del mundo! ¿verdad?
Dejad de felicitarme por este día y salid a la calle a manifestaros, mirad a vuestro alrededor para poder denunciar cualquier abuso… Actuad.
Creo que este es otro de esos días que tuvieron sentido, pero que actualmente se ha convertido en una fecha más para felicitar a mis amigas, a mi madre, a mi cuñada. Pues no, es un día más, como otro cualquiera, en el que tenemos que seguir luchando por nosotras y por nosotros, por nuestras compañeras, por las que vendrán. Y dejarnos de enviar postales monísimas llenas de flores, corazones y Mafaldas. Como mucho, tener un recuerdo especial por todas las mujeres que se dejaron el cuerpo, el alma y muchas veces hasta la vida, tratando de mejorar el mundo. Y un profundo agradecimiento a todos aquellos hombres que se saltaron las convenciones sociales de la época y los machismos trasnochados para acompañarlas, ofrecerles su apoyo y luchar junto a o un paso por detrás de ellas.
Que hoy, mañana y siempre sean el Día de la Mujer, para que no olvidemos lo que nos queda por hacer.
DerechosMujer

Decálogo de la Mujer Empoderada

Estándar

1. Me concedo a mi misma el permiso de fortalecer mi autoestima, leyendo, tomando cursos o talleres, asistiendo a grupos de ayuda o terapias. Las mujeres que tengan hijas pequeñas deben propiciar un ambiente sano a sus hijas e hijos, un espacio que les permita manifestarse plenamente, educarlas para amarse y valorarse a si mismas.

2. Todas las mujeres deben educarse, prepararse profesionalmente, estar informadas para enfrentar los retos de un mundo globalizado, cambiante todo los días.

3. Todas las mujeres deben conocer sus talentos o saber un oficio que les permita generar recursos para mejorar su entorno económico, familiar y social.

4. Toda las mujeres deben cuidar su salud, alimentarse sanamente, hacer ejercicio y llevar una vida de bienestar, preocuparse por su salud reproductiva, cuidar su cuerpo, alimentar su espíritu, su corazón. La salud es la clave principal para mejorar nuestra calidad de vida, sin salud no tenemos la energía para enfrentar los problemas y las situaciones.

5. Todas las mujeres deben ahorrar para su futuro, para su vejez o para su época de vulnerabilidad.

6. Todas las mujeres deben ser independientes, generar sus propios recursos, ser propietarias de la riqueza, contar con una vivienda propia.

7. Todas las mujeres deben conocer las redes de apoyo con las que cuenta y en las que puede confiar, ya sea amigos, familiares, instituciones, que la puedan conectar o promover, y contribuir a fortalecer esta red de apoyo, en la que puedan contar en cualquier momento y por cualquier motivo.

8. Todas las mujeres deben conocer sus derechos más fundamentales, saber detectar oportunamente los signos de violencia, moral o física y conocer qué personas o instituciones pueden apoyarla.

9. Toda mujer debe apoyar a una mujer en situación vulnerable, siguiendo los pasos de este décalogo.

10. Ninguna mujer debe abandonar sus sueños ni sus metas bajo ninguna circunstancia

Autora: Kenia Barrios

8 DE MARZO

Estándar

Tiembla la rosa ante tu
nombre; mujer milenaria,
pacífica y serena, luminosa y bella.
Mujer que atormentas al viento,
desnuda tu lamento,
grita al mundo la injusticia.
Vístete para la fiesta,
camina con paso firme;
el mundo se arrodille ante
tu estirpe.
Eterna mujer de juventud
y fuerzas desmedidas.
Acorrala al malvado,
neutraliza su fuerza con tu don.
Los siglos te encontrarán
latente y pura, bella. De acero y luna
tus venas, invencible.
Canta al universo tu melodía
inventada por los duendes que
te conocen.
Grita, mujer, grita.
Tú puedes cruzar las barreras
del poder y hacer que se rindan
los oportunistas, los perversos,
los esclavistas, los negreros.
Ay, mujer, canta conmigo,
con ellas, con todas.
Gritemos al mundo con fuerza
divina ¡arriba, mujeres,
el mundo es nuestro!
Cristy Battistel Roggio

Ablación del clítoris

Estándar

La ablación del clítoris es la eliminación de tejido de los genitales externos femeninos amparada en razones culturales, sociales o religiosas. Con ello se intenta evitar que la mujer sienta placer sexual, para que llegue virgen al matrimonio y evitar una supuesta promiscuidad.

El origen de la costumbre es incierto, pero se realiza como un ritual de iniciación a la vida adulta. Sus víctimas son las niñas africanas. Esta práctica ocurre también en Europa, Asia, América… allá donde hayan emigrado, ya que lo consideran un acto propio de su cultura, aunque esté prohibido, perseguido y penalizado. Aunque no hay escritos religiosos que prescriban la práctica, quienes la llevan a cabo suelen creer que tiene un respaldo religioso. Los líderes religiosos adoptan diferentes posiciones: algunos la fomentan, otros la consideran irrelevante para la religión, y otros contribuyen a su eliminación.

La pérdida casi total de sensibilidad es la principal consecuencia para las afectadas, con el añadido trauma psicológico. Pueden producirse hemorragias graves y problemas urinarios, así como complicaciones del parto y la muerte del recién nacido. Entre sus complicaciones inmediatas se encuentran el dolor intenso, choque, hemorragia, tétanos, sepsis, retención de orina, llagas abiertas en la región genital y lesiones de los tejidos genitales vecinos. Hay mujeres que mueren desangradas o por infección en las semanas posteriores a la intervención, ya que se realiza casi siempre de manera rudimentaria, a cargo de curanderas o mujeres mayores, y con herramientas no muy ortodoxas como cristales, cuchillos o cuchillas de afeitar y nunca en centros sanitarios. El informe de Amnistía Internacional para concienciar de los malos tratos a las mujeres daba la cifra de 110 millones de mujeres clitoridectomizadas, y de dos millones de niñas por año en veinte países diferentes, mientras que la Organización Mundial de la Salud habla de unos cinco millones de niñas por año

Descripción de una Clitoridectomía

Sientan a la niña desnuda, en un taburete bajo, inmovilizada al menos por tres mujeres. Una de ellas le rodea fuertemente el pecho con los brazos; las otras dos la obligan a mantener los muslos separados, para que la vulva quede completamente expuesta. Entonces, la anciana toma la navaja de afeitar y extirpa el clítoris. A continuación viene la infibulación: la anciana practica un corte a lo largo del labio menor y luego elimina, raspando, la carne del interior del labio mayor. La operación se repite al otro lado de la vulva. La niña grita y se retuerce de dolor, pero siguen sujetándola. La anciana enjuga la sangre de la herida y la madre, así como las otras mujeres, “verifica” su trabajo, algunas veces introduciendo los dedos. La cantidad de carne raspada de los labios mayores depende de la habilidad “técnica” de quien opera. La obertura que queda para la orina y el flujo menstrual es minúscula. Luego, la anciana aplica una pasta y asegura la unión de los labios mayores mediante espinas de acacia, que perforan el labio y se clavan en el otro. Coloca tres o cuatro a lo largo de la vulva. Estas espigas se fijan con hilo de coser o crin de caballo. Pero todo esto no basta para asegurar la soldadura de los labios; por eso, a la niña la atan desde la pelvis hasta los pies. Le inmovilizan las piernas con tiras de tela.

El día 6 de febrero es el Día Internacional de la Tolerancia Cero a la Ablación del Clítoris. Desde aquí, quiero dejar patente mi repulsa a un acto bárbaro, inhumano y vergonzoso, que denigra a la mujer hasta límites insospechados. Un recuerdo para todas aquellas que lo han sufrido y lo siguen sufriendo. Y mi admiración a las valientes que se atrevieron a contar su experiencia al mundo, para que nos hiciéramos conscientes de esa realidad.

Ojalá esto acabe algún día.