Archivo de la categoría: Las diosas de J. S. Bolen

Afrodita, creativa y amante

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 En primer lugar, quiero dejar claro que dioses y diosas son arquetipos psicológicos presentes tanto en hombres como en mujeres, aunque de forma general, predominan las diosas en las mujeres y los dioses en los hombres. Los arquetipos no se limitan al género biológico, sino que son maneras de clasificar diferentes comportamientos y actitudes vitales, presentes en todos los seres humanos. Sin embargo, por una cuestión de comodidad, hablo de mujeres y maridos, esposos y esposas… pero es una convención lingüística. La realidad es mucho más amplia. Sentíos libres de cambiar el vocabulario a vuestro antojo, y referíos a esposa-esposa, marido-marido… y sentid que una diosa puede definir a un hombre y un dios a una mujer sin ningún problema.

DIOSA DEL AMOR Y LA BELLEZA. MUJER CREATIVA Y AMANTE.

J. S. Bolen sitúa a Afrodita como la única dentro de una categoría especial: es la Diosa Alquímica. Tiene características comunes con las diosas vírgenes y con las vulnerables, pero no pertenece a ninguno de sendos grupos. Era independiente, pero es, con mucho, la que más relaciones amorosas y sexuales mantuvo y nunca sufrió como víctima de ninguna situación ni de nadie. Valora más la experiencia emocional que su independencia o los vínculos permanentes. Las relaciones son importantes pero no como compromisos a largo plazo, sino por su capacidad de disfrute y de creación de nueva vida (en cualquier sentido). Se marca un objetivo, como una diosa virgen, pero sus intereses son muy diferentes.

Las diosas vírgenes aportan una conciencia centrada y son arquetipos que ayudan a concentrarse en lo que es importante para la persona. Las diosas vulnerables tienen una conciencia difusa que las permite ser receptivas. La que aporta Afrodita es especial: está centrada, pero es receptiva, incorpora el objeto de la atención, pero también se ve afectada por él. Esta conciencia puede estar presente en cualquier momento de tu vida. Es ese momento en el que todos tus sentidos están absorbidos por una persona, una historia, y al mismo tiempo tu mente está funcionando activamente, estimulada por esa concentración, que hace que surjan ideas, sentimientos, emociones relacionadas con lo que tienes delante. Como cuando escuchas con todo tu cuerpo a un ser querido mientras tu cabeza traza relaciones con historias conocidas, con sensaciones anímicas o corporales, o busca formas de ayudar. Como cuando está creando algo, un cuadro, un cuento para tu hij@, una comida para tu familia… mientras te concentras en el detalle del momento, no pierdes de vista el resultado final que quieres conseguir.

El apelativo “alquímica” hace referencia a su capacidad de transformación. Simboliza el poder creativo y transformador del amor.

Inspira el aspecto creativo y el romántico. Rige el disfrute del amor, la belleza, la sexualidad y la sensualidad. Impulsa las funciones creativa y procreativa. Con su ayuda fluye la atracción, la unión y el nacimiento de una nueva vida, proyecto, idea, etc. Se enamora con facilidad y tiene magnetismo personal. Se activa por dos vías: a través del instinto o a través de una relación. Tiene una tremenda fuerza para el cambio. Cultiva la atención centrada en el aquí y el ahora. Las actitudes críticas y de culpabilidad la obstaculizan. La culpabilidad la aparta de una parte esencial de su yo, de su vitalidad y de su espontaneidad. Concede carisma personal más que apariencia atractiva. De niña quiere ser el centro de atención y tiene prisa por crecer. Los mejores padres para ella afirman su atractivo junto a otras cualidades. No le interesa un trabajo que no la implique emocionalmente, aunque no esté bien pagado. Se rodea de hombres que no siempre son buenos para ella o con ella, a menos que influyan otras diosas, que también necesita para tener un matrimonio monógamo y duradero, ya que Afrodita fomenta la sexualidad y la pasión, pero es difícil para ella ser feliz si no se mantiene la emoción. No entiende la hostilidad que produce en otras mujeres. Le gustan los niños, a los que proporciona confianza en sí mismos, en sus capacidades, pero si falta Deméter, será inconstante en sus muestras de afecto. La mediana edad la vuelve infeliz porque su belleza se pierde o por la elección de sus parejas, pero no es mal período si está en un trabajo creativo. Envejece con vitalidad y actitud joven. Hay que saber contenerla en algunas circunstancias. Puede actuar como si sus acciones no tuvieran consecuencias. Se enamora fácilmente y se arriesgará a entrar en cualquier relación que la enamore sin pensar, se desencanta pronto de sus caprichos, debe aprender también a amar los defectos. Otros arquetipos están presentes en forma latente. Para contener el efecto más devastador de Afrodita, sería conveniente examinar sentimientos, motivaciones y valores y separar lo importante de lo que no es. Observar, esperar y adquirir gradualmente poder de manera indirecta, sin dejar de ser compasiva. Se debería intentar poner distancia emocional en las relaciones. La meditación es una buena manera de crear resistencia al tirón de la atracción erótica y de cultivar la introversión. Mientras no sea capaz de negarse a todo aquello a lo que es susceptible, no podrá determinar el curso de su vida.

Diosas vírgenes (completas en sí mismas)

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 En primer lugar, quiero dejar claro que dioses y diosas son arquetipos psicológicos presentes tanto en hombres como en mujeres, aunque de forma general, predominan las diosas en las mujeres y los dioses en los hombres. Los arquetipos no se limitan al género biológico, sino que son maneras de clasificar diferentes comportamientos y actitudes vitales, presentes en todos los seres humanos. Sin embargo, por una cuestión de comodidad, hablo de mujeres y maridos, esposos y esposas… pero es una convención lingüística. La realidad es mucho más amplia. Sentíos libres de cambiar el vocabulario a vuestro antojo, y referíos a esposa-esposa, marido-marido… y sentid que una diosa puede definir a un hombre y un dios a una mujer sin ningún problema.

ARTEMISA: DIOSA DE LA CAZA Y LA LUNA. RIVAL Y HERMANA

Personifica al espíritu femenino independiente, que busca sus propias metas en el terreno que ella misma elige y es capaz de cuidar de sí misma. Es inconformista e independiente, luchadora por las causas perdidas, más que por poder o prestigio. No necesita aprobación masculina, su valor se basa en lo que es y lo que hace, es valiosa por sí misma y no por la pareja que tenga. Se enfoca en la meta y persevera a pesar de los obstáculos, así, proporciona la capacidad para no desviarse de un propósito por atender las necesidades de los demás. Es responsable de la unidad consigo misma y con la naturaleza, es una mujer conectada con la naturaleza salvaje, con esa parte libre, alegre y audaz. Se esfuerza en los trabajos que tienen un valor subjetivo para ella y puede llegar a ser muy competitiva, por lo que puede ser catalogada como inaccesible, distante emocionalmente o despiadada, ya que está concentrada en sus propios objetivos. Despierta sentimientos de compañerismo entre otras mujeres con las que mantiene buenos lazos, es como una hermana, una compañera, una aliada. El sexo es secundario, es una experiencia física y evita relaciones en las que se sienta contenida o dominada. Su matrimonio suele tener calidad de igualdad, con intereses compartidos o complementarios. Otro patrón es la implicación con hombres que la enriquecen interiormente. No le interesan las relaciones de dominio o aquellas en las que el hombre busca una “segunda madre”. Algunas mujeres descubren y valoran las cualidades de Artemisa después de dejar alguna relación, cuando se dan cuenta de que tienen el valor de afrontar su vida alrededor de la gente y lo que realmente le importa a ella y empiezan a disfrutar de tomar decisiones por y para sí mismas, o al pertenecer a un grupo de mujeres que la apoye en cualquier aspecto (terapias, incluso Círculos de Mujeres). Entonces vislumbran una sensación de totalidad en sí mismas. Ya desde niña, se muestra firme, capaz de luchar en defensa de lo que cree, no es una hija sumisa, “buenecita”, no soporta barreras e imposiciones. Si la imagen de la madre es negativa, internamente decidirá no parecerse a ella, rechazando todo lo femenino, entre ello, la dulzura y la receptividad, lo que puede llegarle a provocar con el tiempo un sentimiento de no ser lo suficientemente femenina. Le gustan los niños, pero no tiene un fuerte impulso maternal. Fomentan la independencia de los hijos e hijas, indistintamente. En la mediana edad, puede encontrarse en crisis si no la ayudan otras diosas: queda menos por explorar, ha realizado sus metas. Puede iniciar un viaje interno de reflexión. En la tercera edad sigue en movimiento, afín con la gente joven. Sus dificultades psicológicas normalmente afectan a los demás. Puede perder interés por una persona vulnerable. Debe considerar parte de sí misma su capacidad de destrucción (cólera destructiva) y debe dominarla para que no la consuma. Debe aprender humildad. Otro problema es su distancia emocional. Juzga sin matices, necesita desarrollar la compasión y la empatía. Tiene una parte vulnerable, dispuesta a la intimidad y dependiente de los demás, que debe rescatar. Debe desarrollar conciencia del paso del tiempo, de la importancia del amor y del instinto de procreación/creatividad.

ATENEA: DIOSA DE LA SABIDURÍA. ESTRATEGA. HIJA DEL PADRE

Motivada por sus propias prioridades, disfruta en medio de la acción y el poder masculinos. Se caracteriza por una orientación realista, actitud pragmática, adecuación a las pautas tradicionales y la ausencia de romanticismo o idealismo. Es una mujer gobernada más por el sentido común que por el corazón, sabe conservar la cabeza fría en una situación emocional, lo que le permite elaborar buenas estrategias en medio de un conflicto. Por ello, es una gran consejera que puede ayudar a otras personas a resolver sus situaciones difíciles, aunque prefiere enfocarse en lo que a ella le importa. Es eficaz en situaciones con consideraciones políticas o económicas. Concede importancia a la previsión, planificación, dominio de una artesanía y paciencia. Tiende a actuar con moderación, le gusta el equilibrio, el punto medio, no es una mujer de excesos. Trabaja duro para conseguir sus metas, es exigente y eficaz. Suele carecer de amigas íntimas, no soporta que otras mujeres se quejen o se hagan las víctimas porque cree en la valía de las mujeres, en su éxito y en su independencia. Se sitúa cerca de hombres con autoridad, responsabilidad y poder (arquetipo del padre) y defiende los valores patriarcales. Puede trabajar con ellos como compañera, colega o confidente, sin involucrarse emocional o sexualmente, de hecho, la sexualidad es una función corporal más. Intenta hacerse indispensable para el hombre que elige. El matrimonio es más una sociedad que una unión apasionada. Refuerzan el comportamiento masculino estereotípico en sus hijos e hijas. Si la hija no es como ella, suele mantener distancia emocional. En la mediana edad, donde ya ha conseguido ser útil, influyente, etc. se refuerzan su confianza y su bienestar. En la tercera edad, sigue siendo práctica y activa. Entre sus problemas están que vive para su trabajo, la intensidad de sus sentimientos es limitada, no siente la fuerza completa de los instintos. Intimida a los demás y suprime la espontaneidad y creatividad de otros. Carece de suficiente empatía. Su principal criterio sobre la gente es su eficacia. Este arquetipo debería ser trabajado para desarrollar el pensamiento lógico y habilidades concretas, pensar con claridad, preparar exámenes de cualquier tipo y lograr objetivos prácticos. Para desarrollarse, la artesanía le proporciona equilibrio interno y una manera de olvidarse del trabajo, también debe conectar con su niña interior y con un arquetipo maternal.

HESTIA: DIOSA DEL HOGAR Y LOS TEMPLOS. MUJER SABIA

Hestia es el punto tranquilo, la parte interna y centrada. Proporciona un sentido de integridad y totalidad. Este arquetipo destaca en las comunidades religiosas, como mantenedora del hogar, cuyas tareas le importan y le agradan, y como sabia consejera. La casa o la vida cotidiana le proporcionan su sentido de integridad. Mantiene el hogar, dándole armonía, realizando sus tareas cotidianas con atención consciente y obteniendo paz interior en ello, como si fuese una meditación para ella. Es una mujer anónima, callada, prefiere un segundo plano, pero su intervención es decisiva para crear sensación de hogar, de cobijo, de refugio. Su principal capacidad es enfocarse en lo que realmente le interesa, pero, frente a las diosas anteriores, su conciencia se dirige hacia adentro, se concentra en su experiencia subjetiva interna resaltando lo que tiene significado desde el punto de vista personal. Conectar con ella permite entrar en contacto con nuestros valores y con lo que tiene significado personal para una misma. No se aventura por el mundo para explorarlo (como Atenea o Artemisa). Se encuentra en la soledad tranquila y el sentido del orden. Esa mirada interna que la caracteriza da claridad y desapego emocional mientras atiende a sus preocupaciones, lo cual le hace apartarse de los demás, porque ella es completa en sí misma y porque la tranquilidad que busca se encuentra en soledad. Esto convierte a la mujer Hestia es una persona introvertida, que disfruta de la soledad, es tranquila, procura no llamar la atención y es autosuficiente. En el trabajo carece de ambición e impulso y sobresale en profesiones que piden calma y paciencia, tiene pocas buenas amigas, sabe escuchar. La sexualidad no es muy importante. Atrae a hombres que necesitan mujeres tranquilas, no autosuficientes, o por lo menos, que no lo demuestren tan claramente como una Atenea o una Artemisa. Para los hijos es amorosa y tolerante, les permite ser ellos mismos. En la mediana edad, su vida está estabilizada. Envejece armoniosamente, pero le resulta difícil enfrentarse al mundo exterior. Como arquetipo de sabiduría interior, carece de negatividad, pero también de capacidad de afirmación y no se queja si se siente desvalorizada. Debe aprender a expresar sus sentimientos directamente. Necesita adquirir capacidad para expresarse con firmeza. Representa el centro intuitivamente conocido para la personalidad de la mujer que da sentido a su vida. La meditación fortalece o despierta este arquetipo.

Diosas vulnerables

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En primer lugar, quiero dejar claro que dioses y diosas son arquetipos psicológicos presentes tanto en hombres como en mujeres, aunque de forma general, predominan las diosas en las mujeres y los dioses en los hombres. Los arquetipos no se limitan al género biológico, sino que son maneras de clasificar diferentes comportamientos y actitudes vitales, presentes en todos los seres humanos. Sin embargo, por una cuestión de comodidad, hablo de mujeres y maridos, esposos y esposas… pero es una convención lingüística. La realidad es mucho más amplia. Sentíos libres de cambiar el vocabulario a vuestro antojo, y referíos a esposa-esposa, marido-marido… y sentid que una diosa puede definir a un hombre y un dios a una mujer sin ningún problema.

HERA: DIOSA DEL MATRIMONIO Y EL COMPROMISO

Representa el instinto hacia el matrimonio, es la mujer que desea casarse. Este arquetipo proporciona la capacidad de vincularse, ser fiel y atravesar dificultades con una pareja: el compromiso incondicional.

Para ella, el matrimonio significa la satisfacción de la necesidad interna de estar en pareja, el reconocimiento externo de su estado civil, la aceptación social de su papel de esposa y el esfuerzo por conseguir la totalidad y ya desde niña juega a papás y mamás. Se sentirá incompleta sin una pareja, de la que es emocionalmente dependiente hasta el punto de que desplaza la culpa de su pareja sobre los demás. Idealizan al hombre y se enfadan con él si no responde a sus expectativas, sintiéndose herida. Reacciona a la pérdida y el dolor con rabia. La venganza la hace sentir poderosa en vez de rechazada. Su marido es el centro de su vida, hasta el punto de que prefiere estar con su esposo antes que con amigas, incluso le elegirá a él por delante de sus hijos. El trabajo es algo secundario. Su felicidad depende de la implicación real de su pareja en la relación, del amor y la atención que le dedique y de la importancia que él de al matrimonio. Si no es muy importante para el marido, ella no se sentirá completamente llena y puede sentirse infeliz. Puede empeorar un matrimonio con dificultades por culpa de su posesividad y celos. Sexualidad y matrimonio van juntos. Puede utilizar el matrimonio como un modo de escapar de un entorno familiar desagradable. Su vida como viuda dependerá de la influencia de otros arquetipos, que siempre estarán subordinados al papel de la esposa. Este arquetipo puede limitar el desarrollo personal, por lo que debe alinearse con otras diosas, confiar en el apoyo y fidelidad de la pareja, utilizar el trabajo, mental o manual, como instrumento para sublimar la rabia y aceptar la realidad en lugar de negarla. Aunque el matrimonio es el ideal de Hera, la mujer que posea esta influencia no debe permitir que prevalezcan los intereses de la pareja sobre los suyos, debe desarrollar otros aspectos de su vida. Una mujer Hera que ha sido rechazada o que ha sufrido un divorcio, debe comprender que su vida no gira en torno a un único hombre y convertirse de nuevo en una doncella lista para recibir a su próximo amado.

Esta necesidad de unión también tiene un aspecto místico. Cuando alcanza una unión intensa y maravillosa con el ser que ama, siente realizada su Hestia interna. Pero ante una decepción de su pareja, reaccionará con rabia y ansias de venganza.

DEMÉTER: DIOSA DE LAS COSECHAS. NUTRIDORA Y MADRE.

Arquetipo de la madre realizado a través del embarazo o el suministro de alimento físico, psicológico o espiritual. Cuando es el arquetipo dominante, una mujer anhela ser madre y esa será la función más importante de su vida. Motiva a nutrir a los demás, a ser generosa, a dar y satisfacerse como cuidadora o proveedora. El papel de madre no se restringe exclusivamente a tener hijos, también puede expresarse a través de profesiones de ayuda o cuidados (docencia, guarderías, consejeras, psicóloga…), como madre biológica o nodriza, o alimentando a los demás, cocinando, por ejemplo. Obstinación, paciencia y perseverancia son sus cualidades. No cede cuando está en juego el bienestar de sus hijos, se esforzará por ser más paciente y perseverante en beneficio de éstos. Si se siente frustrada, su reacción tiende a la depresión. El sentimiento de pérdida la obsesiona y limita, deteniendo su crecimiento psicológico. El aspecto destructivo se expresa reteniendo lo que otros necesitan, por ejemplo, aprobación. Es protectora, útil y generosa. Como madre, puede ser estupenda o terrible, pero tiende a ser absorbente, ya que se vuelve controladora para proteger a sus hijos y se sienten culpables de cualquier cosa que les pase. Se mantiene fuerte cuando algo o alguien importante para ella está implicado. El vínculo más poderoso es el que la califica como madre. No compite con otras mujeres por hombres o logros. Crean familias con un modelo patriarcal. Su pareja ideal es un hombre inmaduro, que la necesite, pero ella a quien necesita es a un hombre maduro, padre de familia y capaz de cuidar de ella. No posee un fuerte impulso sexual, le llenan más las muestras de afecto. Su prioridad no es el matrimonio, sino la maternidad. Son madres absorbentes, limitan la independencia, creen ser capaces de proteger a sus hijos de todo. Otro modelo negativo es el de la madre que lo da todo. Es una mujer consentidora que sobreprotege a los suyos. Incapaz de decir “no”, puede mostrase pasivo-agresiva. La mediana edad supone una crisis. La vejez puede ser gratificante o sentir sus esperanzas frustradas. Debe aprender a decir no, abandonar su necesidad de mantener dependientes a los demás. Expresa inconscientemente su hostilidad con una conducta no complaciente, debe aprender a expresar la cólera en vez de reprimirla. Tiene que aprender a centrar en sí misma la preocupación por cuidar a los demás.

PERSÉFONE: LA HIJA COMPLACIENTE. MUJER RECEPTIVA.

Predispone a ser complaciente en la acción y a tener una actitud pasiva. Tiene dos aspectos: doncella-hija y mujer-reina. Como doncella, es la eterna adolescente que no es consciente de sus deseos y sus propias fuerzas y espera que alguien o algo transforme su vida, porque ella permanece indecisa en cuanto a qué hacer o cómo ser. Como hija, quiere agradar a su madre, ser buena chica, prudente y apartada de cualquier experiencia que suponga un riesgo. Su receptividad innata la hace muy maleable. La sexualidad no está despierta, ni siquiera es consciente de su atractivo sexual. Es la vitalidad y el potencial para un nuevo crecimiento, es receptiva al cambio y joven en espíritu. El camino del crecimiento para Perséfone es pasar de ser la doncella inocente a la diosa de las profundidades, debe volverse una mujer sexual y apasionada por la vida y por lo que hace. Para cultivarla, hay que atribuir un valor positivo a la receptividad. De niña, es tímida, observa antes de participar, sabe escuchar sin juzgar, hará lo que agrade a los demás, su receptividad innata la hace muy adaptable. Debe aprender a confiar en su vía interior para saber lo que quiere. El trabajo no es importante, suele aplazar las tareas hasta el último momento. Si madura, entra en un campo creativo, psicológico o espiritual. Se relaciona con mujeres jóvenes como ella. Atrae hombres jóvenes e inexpertos como ella, a hombres rudos a los que les gusta la inocencia y la fragilidad, y a hombres que se sienten incómodos con mujeres maduras. A través de su relación con un hombre, puede intentar librarse de una madre dominante. Se pone guapa para él, se adapta a sus deseos y hace lo que a él le gusta, es incapaz de expresar lo que ella misma desea, en muchas ocasiones porque ni siquiera lo sabe. El despertar de su sexualidad tiene un efecto positivo en su autoestima. Es llevada al matrimonio por la insistencia del hombre y el condicionamiento cultural, pero es una situación no buscada de transformación, que activa otros arquetipos. A veces, su compromiso con un hombre es parcial, se casa con reservas. Si no se activa Deméter, no se sentirá madre. En la mediana edad puede deprimirse si ve sus sueños fuera ya de su alcance. Intentará mantener la ilusión de juventud. Es fácilmente dominada por los demás y carece de dirección e impulso. No se compromete. Tiene todo el tiempo para decidirse, espera hasta que algo le haga actuar o la situación cambie, porque es flexible. Consiguen lo que quieren de manera indirecta (momento oportuno, adulación, indefensión). Evitan el enfado porque no quieren que nadie se enfade con ellas. Intenta ganarse los favores de quien considera con más poder. Puede ser narcisista. No expresa su rabia ni intenta cambiar la situación, se guarda sus sentimientos negativos y se deprime, retrayéndose a su mundo, al que también va cuando el mundo le parece difícil o exigente. A veces, puede caer en la psicosis. Al sentirse indefensa y dependiente, puede aprender a conseguir lo que quiere de manera indirecta, esperando el momento oportuno para actuar o utilizando la mentira y la adulación, manipulando. Es la diosa menos segura de sí misma, pero también la que presenta más vías posibles para su crecimiento porque es muy adaptable. Para crecer, debe aprender a comprometerse, permanecer en un compromiso, enfrentar la vida, cuidar de sí misma, sentir la sexualidad, desarrollar cualidades religiosas.

Perséfone tiene un segundo aspecto, el de reina del mundo subterráneo. Cuando crece a través de la experiencia, se convierte en alguien capaz de conectar con el inconsciente, con el mundo psíquico más profundo. Es capaz de unir ambos mundos y de guiar a otras personas a comprender y hacer visible su mundo oculto. Es el arquetipo que produce una conexión con el lenguaje simbólico, los rituales, la locura, las visiones o la experiencia mística.  Cuando descubre esa capacidad para entender el mundo interno, aprende a confiar en su propia intuición. Esto le ayuda a tomar decisiones según su parecer, aunque le cueste, ya que es de natural indeciso.