Diosas vírgenes (completas en sí mismas)

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 En primer lugar, quiero dejar claro que dioses y diosas son arquetipos psicológicos presentes tanto en hombres como en mujeres, aunque de forma general, predominan las diosas en las mujeres y los dioses en los hombres. Los arquetipos no se limitan al género biológico, sino que son maneras de clasificar diferentes comportamientos y actitudes vitales, presentes en todos los seres humanos. Sin embargo, por una cuestión de comodidad, hablo de mujeres y maridos, esposos y esposas… pero es una convención lingüística. La realidad es mucho más amplia. Sentíos libres de cambiar el vocabulario a vuestro antojo, y referíos a esposa-esposa, marido-marido… y sentid que una diosa puede definir a un hombre y un dios a una mujer sin ningún problema.

ARTEMISA: DIOSA DE LA CAZA Y LA LUNA. RIVAL Y HERMANA

Personifica al espíritu femenino independiente, que busca sus propias metas en el terreno que ella misma elige y es capaz de cuidar de sí misma. Es inconformista e independiente, luchadora por las causas perdidas, más que por poder o prestigio. No necesita aprobación masculina, su valor se basa en lo que es y lo que hace, es valiosa por sí misma y no por la pareja que tenga. Se enfoca en la meta y persevera a pesar de los obstáculos, así, proporciona la capacidad para no desviarse de un propósito por atender las necesidades de los demás. Es responsable de la unidad consigo misma y con la naturaleza, es una mujer conectada con la naturaleza salvaje, con esa parte libre, alegre y audaz. Se esfuerza en los trabajos que tienen un valor subjetivo para ella y puede llegar a ser muy competitiva, por lo que puede ser catalogada como inaccesible, distante emocionalmente o despiadada, ya que está concentrada en sus propios objetivos. Despierta sentimientos de compañerismo entre otras mujeres con las que mantiene buenos lazos, es como una hermana, una compañera, una aliada. El sexo es secundario, es una experiencia física y evita relaciones en las que se sienta contenida o dominada. Su matrimonio suele tener calidad de igualdad, con intereses compartidos o complementarios. Otro patrón es la implicación con hombres que la enriquecen interiormente. No le interesan las relaciones de dominio o aquellas en las que el hombre busca una “segunda madre”. Algunas mujeres descubren y valoran las cualidades de Artemisa después de dejar alguna relación, cuando se dan cuenta de que tienen el valor de afrontar su vida alrededor de la gente y lo que realmente le importa a ella y empiezan a disfrutar de tomar decisiones por y para sí mismas, o al pertenecer a un grupo de mujeres que la apoye en cualquier aspecto (terapias, incluso Círculos de Mujeres). Entonces vislumbran una sensación de totalidad en sí mismas. Ya desde niña, se muestra firme, capaz de luchar en defensa de lo que cree, no es una hija sumisa, “buenecita”, no soporta barreras e imposiciones. Si la imagen de la madre es negativa, internamente decidirá no parecerse a ella, rechazando todo lo femenino, entre ello, la dulzura y la receptividad, lo que puede llegarle a provocar con el tiempo un sentimiento de no ser lo suficientemente femenina. Le gustan los niños, pero no tiene un fuerte impulso maternal. Fomentan la independencia de los hijos e hijas, indistintamente. En la mediana edad, puede encontrarse en crisis si no la ayudan otras diosas: queda menos por explorar, ha realizado sus metas. Puede iniciar un viaje interno de reflexión. En la tercera edad sigue en movimiento, afín con la gente joven. Sus dificultades psicológicas normalmente afectan a los demás. Puede perder interés por una persona vulnerable. Debe considerar parte de sí misma su capacidad de destrucción (cólera destructiva) y debe dominarla para que no la consuma. Debe aprender humildad. Otro problema es su distancia emocional. Juzga sin matices, necesita desarrollar la compasión y la empatía. Tiene una parte vulnerable, dispuesta a la intimidad y dependiente de los demás, que debe rescatar. Debe desarrollar conciencia del paso del tiempo, de la importancia del amor y del instinto de procreación/creatividad.

ATENEA: DIOSA DE LA SABIDURÍA. ESTRATEGA. HIJA DEL PADRE

Motivada por sus propias prioridades, disfruta en medio de la acción y el poder masculinos. Se caracteriza por una orientación realista, actitud pragmática, adecuación a las pautas tradicionales y la ausencia de romanticismo o idealismo. Es una mujer gobernada más por el sentido común que por el corazón, sabe conservar la cabeza fría en una situación emocional, lo que le permite elaborar buenas estrategias en medio de un conflicto. Por ello, es una gran consejera que puede ayudar a otras personas a resolver sus situaciones difíciles, aunque prefiere enfocarse en lo que a ella le importa. Es eficaz en situaciones con consideraciones políticas o económicas. Concede importancia a la previsión, planificación, dominio de una artesanía y paciencia. Tiende a actuar con moderación, le gusta el equilibrio, el punto medio, no es una mujer de excesos. Trabaja duro para conseguir sus metas, es exigente y eficaz. Suele carecer de amigas íntimas, no soporta que otras mujeres se quejen o se hagan las víctimas porque cree en la valía de las mujeres, en su éxito y en su independencia. Se sitúa cerca de hombres con autoridad, responsabilidad y poder (arquetipo del padre) y defiende los valores patriarcales. Puede trabajar con ellos como compañera, colega o confidente, sin involucrarse emocional o sexualmente, de hecho, la sexualidad es una función corporal más. Intenta hacerse indispensable para el hombre que elige. El matrimonio es más una sociedad que una unión apasionada. Refuerzan el comportamiento masculino estereotípico en sus hijos e hijas. Si la hija no es como ella, suele mantener distancia emocional. En la mediana edad, donde ya ha conseguido ser útil, influyente, etc. se refuerzan su confianza y su bienestar. En la tercera edad, sigue siendo práctica y activa. Entre sus problemas están que vive para su trabajo, la intensidad de sus sentimientos es limitada, no siente la fuerza completa de los instintos. Intimida a los demás y suprime la espontaneidad y creatividad de otros. Carece de suficiente empatía. Su principal criterio sobre la gente es su eficacia. Este arquetipo debería ser trabajado para desarrollar el pensamiento lógico y habilidades concretas, pensar con claridad, preparar exámenes de cualquier tipo y lograr objetivos prácticos. Para desarrollarse, la artesanía le proporciona equilibrio interno y una manera de olvidarse del trabajo, también debe conectar con su niña interior y con un arquetipo maternal.

HESTIA: DIOSA DEL HOGAR Y LOS TEMPLOS. MUJER SABIA

Hestia es el punto tranquilo, la parte interna y centrada. Proporciona un sentido de integridad y totalidad. Este arquetipo destaca en las comunidades religiosas, como mantenedora del hogar, cuyas tareas le importan y le agradan, y como sabia consejera. La casa o la vida cotidiana le proporcionan su sentido de integridad. Mantiene el hogar, dándole armonía, realizando sus tareas cotidianas con atención consciente y obteniendo paz interior en ello, como si fuese una meditación para ella. Es una mujer anónima, callada, prefiere un segundo plano, pero su intervención es decisiva para crear sensación de hogar, de cobijo, de refugio. Su principal capacidad es enfocarse en lo que realmente le interesa, pero, frente a las diosas anteriores, su conciencia se dirige hacia adentro, se concentra en su experiencia subjetiva interna resaltando lo que tiene significado desde el punto de vista personal. Conectar con ella permite entrar en contacto con nuestros valores y con lo que tiene significado personal para una misma. No se aventura por el mundo para explorarlo (como Atenea o Artemisa). Se encuentra en la soledad tranquila y el sentido del orden. Esa mirada interna que la caracteriza da claridad y desapego emocional mientras atiende a sus preocupaciones, lo cual le hace apartarse de los demás, porque ella es completa en sí misma y porque la tranquilidad que busca se encuentra en soledad. Esto convierte a la mujer Hestia es una persona introvertida, que disfruta de la soledad, es tranquila, procura no llamar la atención y es autosuficiente. En el trabajo carece de ambición e impulso y sobresale en profesiones que piden calma y paciencia, tiene pocas buenas amigas, sabe escuchar. La sexualidad no es muy importante. Atrae a hombres que necesitan mujeres tranquilas, no autosuficientes, o por lo menos, que no lo demuestren tan claramente como una Atenea o una Artemisa. Para los hijos es amorosa y tolerante, les permite ser ellos mismos. En la mediana edad, su vida está estabilizada. Envejece armoniosamente, pero le resulta difícil enfrentarse al mundo exterior. Como arquetipo de sabiduría interior, carece de negatividad, pero también de capacidad de afirmación y no se queja si se siente desvalorizada. Debe aprender a expresar sus sentimientos directamente. Necesita adquirir capacidad para expresarse con firmeza. Representa el centro intuitivamente conocido para la personalidad de la mujer que da sentido a su vida. La meditación fortalece o despierta este arquetipo.

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